Los proyectos de monitoreo registran todas las plantas nativas e introducidas en las sendas parcelas permanentes a lo largo de las dos rutas. Aunque la vegetación nativa aún es dominante, por igual en el área perturbada y en la no perturbada, las veredas del camino contienen considerablemente más especies introducidas que vegetación intacta, y el número de las primeras aumenta sostenidamente. El monitoreo nos permite determinar si las especies introducidas se vuelven más numerosas al pasar el tiempo, o si acaso en ciertas áreas las especies introducidas se establecen mejor que en otras. Si los resultados apuntan a que algunas de estas especies introducidas podrían devenir “transformadoras”, alterando el carácter del hábitat y su estructura de forma considerable, se podrá establecer planes para su control. Es en esta etapa cuando las especies que han probado ser invasoras en otras partes de Galápagos o en cualquier otro hábitat parecido alrededor del mundo, deberían ser eliminadas, antes que sus tendencias invasoras sean propiciadas por un cambio en las condiciones ambientales.
A futuro, los proyectos de construcción de carreteras y senderos en el Parque Nacional Galápagos deberían pagar por el asesoramiento y las actividades requeridas para el monitoreo y análisis que asegure la integridad del Parque. Los proyectos a largo plazo son costosos, y mayor aún es el costo de las acciones para controlar la diseminación de especies invasoras a lo largo de los senderos. Las compañías e instituciones que resultan beneficiadas con el establecimiento de estos caminos deberían correr con el costo total de la inversión necesaria para minimizar su impacto sobre el Parque Nacional Galápagos.
Fuente: Fundación Charles Darwin.