La Cascarilla, Cinchona pubescens, es una de las plantas introducidas invasoras más peligrosas en las Galápagos y se caracteriza por un crecimiento vigoroso y una reproducción y diseminación extremadamente rápida. Introducida originalmente en 1946 a la zona agrícola de la isla Santa Cruz, la Cascarilla se ha esparcido hacia las zonas de vegetación de la parte alta de la isla (Zonas de Scalesia, Miconia, Pampa) y hoy cubre más de 12.000 ha. La Cascarilla es considerada una “transformadora”, ya que cambia la composición de especies y la estructura de las comunidades de la parte alta de Santa Cruz. El incremento de la presencia y la densidad de la Cascarilla en las tierras altas de la isla Santa Cruz, cerca del Cerro Crocker ha sido observado fotograficamente en 1975,1990 y 1998.
Este es el extremo opuesto de nuestra investigación sobre erradicaciones experimentales para el manejo de especies invasoras. ¿Cómo manejamos una invasora bien establecida y ampliamente distribuida? A pesar del obvio impacto de la Cascarilla sobre la vegetación nativa, hasta hace poco su ecología había sido apenas estudiada, no se habían hallado técnicas efectivas para su control. La Fundación Charles Darwin (FCD) inició una serie de estudios en 1998 para investigar su ecología y su dinámica invasora, su impacto sobre la vegetación nativa y la estructura del suelo, y posibles métodos de control. Todos estos estudios fueron antecedentes esenciales previos a diseñar un plan de manejo efectivo.
Por lo pronto, los estudios llevados a cabo por Heinke Jäger de la Fundación han mostrado que la cascarilla está reduciendo significativamente la vegetación nativa. La investigación realizada por Jorge Luis Rentería sobre la biología de esta especie ha mostrado una alta producción de semillas, con alto porcentaje de viabilidad de las semillas frescas, pero que sin embargo no se dispersan lejos con frecuencia ni sobreviven por largo tiempo en el suelo.
En el año 2002, pruebas de control realizadas finalmente nos permitieron identificar una combinación efectiva de técnicas de control. La técnica “Pica-aplica” de un herbicida mezcla de picloram más metsulfurón-metil en los cortes hechos a machete sobre el tronco eliminó a la mayoría de los árboles en el experimento, mientras los juveniles pueden extraerse del suelo fácilmente de modo manual. Esta combinación de métodos es usada de modo rutinario hoy por el Parque Nacional Galápagos. Al monitorear la vegetación antes y después del control, evaluamos a la vez la eficacia del control y el impacto de la técnica sobre la vegetación nativa. Finalmente, estamos compilando la información de los costos de control sobre zonas con diferentes densidades de cascarilla, en diferentes hábitat, para alimentar nuestro modelo de factibilidad de erradicación.
Toda esta información nos permitirá elaborar un plan de manejo a largo plazo para las especies en Galápagos y ayudará a sopesar si es posible o no intentar una erradicación total asumiendo un potencial margen de éxito.
Fuente: Fundación Charles Darwin.